Existe una
insalvable deuda en el campo de la psicología, la medicina y la educación respecto de la
diversidad sexual aunque diría de la sexualidad en general. Durante demasiado
tiempo fueron negadas o patologizadas las diferentes expresiones e identidades de
género y sexualidad que no fueran las del varón heterosexual. Nuestras vidas
estuvieron sumidas en el dolor y el desamparo que nos imponían la ignorancia y
los prejuicios de los profesionales a los que acudíamos en busca de ayuda. Esta
deuda digo es insalvable, ese dolor esta adentro y solo podemos cada uno y una sanar
esas profundas heridas. Pero hay algo que ya no puede esperar y es la
transformación en el presente y un compromiso y conciencia en lo que haremos de
ahora en adelante. Que tipo de salud y educación se ofrecen? Seguimos inmersos
en el temor a la diferencia y el tabu del sexo o la representación de una
sexualidad que si no está ligada a la represión es tratada con vulgaridad o
asociada a diferentes tipos de violencia. Es
urgente la necesidad de un cambio de
paradigma, eliminar ya de una vez aquel paradigma que buscaba las causas
de las diferencias, para pasar a uno que respete, estimule, y proteja la
singularidad de cada ser. Ya no podemos
tener como objetivo la homogeneidad
o la supresión de las energías vitales de las personas, sino el
mejoramiento de la calidad de vida de todos y todas. Ya dejar de preguntarnos
por las causas de las “diferencias” y empezar de una vez a trabajar a fondo en
las causas y eliminación de los diferentes modos de violencia, como la
discriminación y la homofobia, como el abuso y las expresiones y actos sexuales
que implican humillación y violencia.
Esta deuda
se salva con humildad, un profundo cambio de valores y escuchando las voces y
necesidades de todos los seres.
Sila Ohman
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